LOS HEREDEROS

“En el caso de las niñas y los niños y las madres y los padres jornaleros, cuando retrato su rostro, a su altura, en una suerte de reverencia, creo que ellos sienten una dignificación y piensan en que lo que están haciendo –su labor, su existencia– tiene un valor, merece ser observado. El que hace su trabajo y el que observa se funden, no hay necesidad de coordinar ni hablar nada, juntos somos una maquinaria que construye memoria”.
 —Eugenio Polgovsky

Sinopsis

Dir: Eugenio Polgovsky. México, 2008. 90 min

En Los herederos, Polgovsky conduce al espectador hacia la vida cotidiana de niños del campo mexicano que, junto a sus familias, trabajan de manera incesante. A medida que cosechan alimentos, tejen textiles, pastorean animales, recogen madera, hacen ladrillos y cuidan a sus hermanos, los niños aparecen no como objetos de la compasión primermundista, sino como seres curiosos, alegres, diligentes y afectuosos. Como en Los olvidados, de Luis Buñuel, los niños están cautivos en un ciclo de pobreza heredada. Poseen, sin embargo, el conocimiento y las técnicas de trabajo de sus ancestros.